Fue el fotógrafo más deseado por las revistas en los años 90. Impulsó una idea de la belleza femenina más espontánea y natural. Fue el padre del fenómeno de las supermodelos, el hombre que revolucionó la fotografía de moda, defensor de la belleza espontánea y del blanco y negro. Tenía 20.000 fotos en su IPhone, practicaba la meditación y de joven ‘peregrinó’ a Arlés porque quería ser artista como Van Gogh. Peter Lindbergh, alemán residente en Francia, murió el martes a los 74 años.

Activo hasta el final, fotografió a la cantante española Rosalía para la portada de ‘Vogue’ y participa en el número de septiembre de la edición británica del mismo título que ha coordinado Meghan Markle y para el que retrató a varias famosas, desde Salma Hayek a la joven luchadora medioambiental Greta Thunberg. Lindbergh fue el pionero del nuevo realismo en la fotografía de moda. Su revolución rompió moldes con una serie de varias modelos, entonces desconocidas, fotografiadas en blanco y negro, en actitudes naturales ajenas a las artificiales poses de antaño, las mujeres de Lindbergh «recuperaban una humanidad que los códigos de la fotografía de moda habían ocultado».
El fotógrafo que inmortalizó a modelos como Naomi Campbell, Cindy Crawford, Linda Evangelista, Claudia Schiffer, Kate Moss o Kirsten Owen y actrices como Nicole Kidman, Julian Moore, Uma Thurman o Jeanne Moreau y se enfrentó a la idea de las mujeres bronceadas y enyesadas por lo fotógrafos de los setenta.